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Amo ser mamá

Por mayo 11, 2019Blog, Mamás
amo ser mamá

Amor Ser mamá

Sin duda, una de las bendiciones más grandes que tenemos las mujeres es el privilegio de ser madres, aunque cada vez es mayor el número de jóvenes que a temprana edad deciden no tener hijos.

Esto tal vez porque el papel de la mujer dentro de la sociedad poco a poco va absorbiendo su tiempo y sus pensamientos, y así,  la maternidad ha dejado de ser la prioridad de muchas.

Para aquellas que decidimos tener hijos, a pesar de trabajar, con pareja o sin ella, jóvenes o ya “maduritas”, es una experiencia que nos deja grandes satisfacciones pues vemos en los hijos los valores, los hábitos que sembramos en ellos desde que nacen y hasta que se hacen adultos capaces de tomar sus propias decisiones.

Algunas mujeres, relacionan tener hijos con “sacrificio”, porque piensan que para ser buenas madres deben sacrificar su tiempo, su carrera, su relación de pareja, sus amistades, sus aficiones, es decir, prácticamente todo y dedicarse en cuerpo y alma a los niños.

Hoy, es momento de reflexionar, de darse una oportunidad para valorarnos como madres, como las personas que desempeñamos el importante papel de ser cuidadoras, consejeras y proveedoras de amor sin  límites a nuestra familia. Somos las principales transmisoras de valores como el amor, el respeto, la gratitud; en general, de las enseñanzas de vida que dejaremos como legado.

Mención importante merecen aquellas madres solas que tienen  que salir de su casa para trabajar y, sin embargo, siguen al frente de su familia, sin descuidar su importante labor en la crianza y cuidado de sus hijos.

Hoy, a pesar de todos los cambios sociales y laborales, las madres aún enfrentan el difícil reto de mantener unida a su familia y lo hacen con verdadera dedicación, por eso necesitan contar con estímulos emocionales que les ayuden a seguir adelante.

No pretendamos ser las súper mujeres ni las súper mamás. No, ¡qué flojera ser una madre perfecta!, eres un ser humano valioso con virtudes pero también con defectos, que necesita descansar, apapacharse, de lo contrario llegará el momento en que explotes y hasta puedes enfermar del cansancio. El nivel que estamos viviendo tratando de equilibrar la vida familiar y profesional es muy pesado. Necesitamos darnos tiempo para un respiro, un rato para nosotras.

Cuando asumimos que no somos la mujer maravilla y aceptamos que nos cansamos, que no somos perfectas sino que somos deliciosamente imperfectas y que la maternidad es una decisión de vida no un sacrificio y todo lo que hacemos es con amor y esfuerzo, las cosas salen mejor.

Te envio un abrazo de chango-marango
Ale Velasco