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Carta de una madre a Santa

Por diciembre 24, 2019Blog, Cartas
Carta de una madre a Santa

Carta de una madre a Santa

Por Ale Velasco

Querido Santa:

Desde que nacieron mis hijos he hechos mi mayor esfuerzo por ser una buena madre, labor que sinceramente pensé que era más fácil. He invertido una cantidad impresionante de energía para verlos crecer sanos física y emocionalmente, en muchas ocasiones incluso he dejado a un lado mis propios deseos, mis propias aspiraciones, me he sentido congelada, no me arrepiento, por el contrario, ser madre es la bendición más grande que un ser humano puede tener y agradezco infinitamente este gran regalo.

He disfrutado con gran alegría sus primeros pasos, sus primeras palabras, lo cual guardo en mi corazón y me llena de profunda satisfacción, con mucho trabajo les ayude a que durmieran toda la noche, a que dejaran de usar pañal, los alenté para que no lloraran al entrar al colegio, he contenido mis propias lágrimas para enseñarles la importancia de la valentía, de la responsabilidad y del desapego.

Me convertí en chofer para llevarlos a la práctica de sus deportes favoritos, fútbol, beisbol, básquetbol, ballet, karate, natación, piano, patinaje, violín, pintura, artes; tantas y tantas horas invertidas en fomentar los talentos de mis hijos.

Acumulé en mi directorio una gran cantidad de médicos de varias especialidades, pediatra, endocrinólogo, ortopedista, alergólogo, otorrino, terapeutas, psicólogos, tantos como puedas imaginar, buscando que estuvieran siempre sanos. Aún así
me he desvelado muchas noches haciéndole de enfermera con mi mejor sonrisa, aunque al día siguiente tuviera que salir a trabajar estando totalmente agotada.

Yo misma he tenido que estudiar y repasar las lecciones para ayudar a mis hijos a pasar de kínder a primaria, a secundaria, a preparatoria y a la Universidad.
Como muchas otras madres, tengo infinidad de historias y muchos momentos difíciles, pero todo recompensado con grandes alegrías y satisfacciones.

Cada hijo es distinto, se quieren diferente más no desigual, cada uno tiene sus virtudes, sus cualidades y sus errores, pero todos son grandes maestros, porque nos reflejan lo que no nos gusta de nosotros mismos, cada día nos enseñan a ser mejores seres humanos.

Prometo que para el siguiente año 2020 trabajaré arduamente, para lograr armonía en nuestro hogar, amor en nuestros corazones, dejar las verdades a medias, reír más, luchar las batallas que verdaderamente valgan la pena; para gozar más a mis hijos, vivir mejor mi vida, disfrutar cada momento y cada instante que me brinde la vida.

Un abrazo de Chango-Marango

Atentamente
Una madre ocupada en el bienestar de su familia.