was successfully added to your cart.
Category

Fábulas

Cree en tí

Por | Fábulas | Sin comentarios

Cree en ti, eres un ser humano con muchas potencialidades.

Cree en ti y convéncete de que eres una mujer talentosa.

Tus pensamientos y tus sueños no tienen límites.

Sueña, nunca dejes de soñar y pensar en lo grande que puedes llegar a ser.

Cree en ti y llegarás a la meta que te propongas.

Durante el transcurso de tu travesía tendrás muchos obstáculos, la vida te los pondrá para demostrar que estas viva.

Cuando fracases, no te desanimes y utiliza ese coraje para impulsarte y lograr lo siguiente.

¿Quieres ser grande? Lucha para lograrlo, los valores de tenacidad y constancia son la clave para lograr el éxito.

Lucha y sigue luchando, solo mira atrás para impulsarte, nunca para retroceder.

Cree en ti, siempre ten la frente en alto y demuestra que puedes hacer eso y más.

Rompe tus límites, esfuérzate, día a día da lo mejor de ti. Cuando llegues a tu meta y triunfes, disfrutarás minuto a minuto.

Todo el esfuerzo, dedicación, empeño, cansancio, valdrán la pena. No temas, lograrás todo lo que has soñado.

Tal vez te llevará meses, años, décadas. No te desesperes. ¡Ánimo!

Porque eres un ser de luz, lograrás todo lo que te propongas, no te venzas.

Alcanza esa meta y proponte el siguiente sueño.

¡Cree en ti!

~Ale Velasco

 

Gandhi y el azúcar

Por | Fábulas | Sin comentarios

Cuenta la anécdota, que una madre llevó a su hijo de seis años a casa de Mahatma Gandhi.

Ella le suplicó:

– Se lo ruego, Mahatma, dígale a mi hijo que no coma más azúcar.
– Es diabético y arriesga su vida haciéndolo.
– A mí ya no me hace caso y sufro por él.

Gandhi reflexionó y dijo:

– Lo siento señora.
– Ahora no puedo hacerlo.
– Traiga a su hijo dentro de quince días.

Sorprendida la mujer le dio las gracias y le prometió que haría lo que le había pedido. Quince días después, volvió con su hijo. Ghandi miró al muchacho a los ojos creando una gran conexión y le dijo:

– Chico, deje de comer azúcar.

Agradecida, pero extrañada, la madre preguntó:

– ¿Por qué me pidió que lo trajera dos semanas después?
– Podía haberle dicho lo mismo la primera vez que vino.

Gandhi respondió:

– Hace quince días, yo comía azúcar.

 

Cuida tus pensamientos

porque se volverán palabras.

Cuida tus palabras
porque se transformarán en actos.

Cuida tus actos
porque se harán costumbre.

Cuida tus costumbres
porque forjarán tu carácter.

Cuida tu carácter
porque formará tu destino.
y tu destino, será tu vida.

~Mahatma Gandhi

Fábula sobre el cerdo y la gallina

Por | Fábulas | Sin comentarios

¿Conoces la diferencia entre compromiso e involucramiento?

Déjame te cuento esta popular fábula sobre un cerdo y  una gallina.

Cierto día, cuando ambos fueron invitados a un desayuno; el cerdo se sentía bastante mal, no quería participar, la gallina por su parte muy contenta lo incitaba a que fueran, pues sabía que el desayuno sería de lo mejor. Ante su insistencia el cerdo le preguntó, ¿sabes por qué nos invitan?, porque somos el desayuno, pero con la diferencia en que tu estás involucrada en cambio yo estoy comprometido, el desayuno consiste en huevos con jamón.

 

Estar comprometido es casi dar la vida por aquello en que uno cree, porque se está convencido y en ningún momento da un paso atrás. El involucramiento es simplemente convertirse en un mero observador del cambio. Algunos(as) son como las gallinas por su pobre nivel de involucramiento y su ausencia de compromiso, pero lo que es más aún, como la gallina cuando ponen un huevo lo cacarean tanto para que todo el mundo se de cuenta, se imagina uno por el escándalo que hacen, que es un huevo del tamaño del de un avestruz, cuando se ve, no era para tanto.

Por otro lado tenemos a las tortugas, que van despacio, son constantes y perseverantes, sin mucho ruido y en la oscuridad de la noche sin que nadie las vea, ponen cantidad de huevos, y muchos hemos visto las tomas en la TV, como derraman lágrimas en el proceso. Pero las tortugas, como aquellos que trabajan de tal forma, en silencio, sin ruido tienen muchos depredadores, que están listos para destruir un trabajo, para minimizar un resultado, para servirse de lo que otros producen.

Queda en cada uno de nosotros, decidir si realmente estamos comprometidos o únicamente somos meros observadores, sin dejar huella en cada una de nuestras sociedades.

Los mil perritos

Por | Fábulas | Sin comentarios

Se dice, que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada. Cierto día, un perrito buscando refugio del sol, logró meterse por un agujero de una de las puertas de dicha casa.

¡Qué lugar tan agradable!

El perrito subió lentamente las viejas escaleras de madera y se topó con una puerta semiabierta. Lentamente se adentró en el cuarto. Para su sorpresa, se dio cuenta que dentro de ese cuarto había 1000 perritos más observándolo, tan fijamente, como él les observaba a ellos. El perrito comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco. Los 1000 perritos hicieron lo mismo.

Posteriormente sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. El perrito se quedó sorprendido al ver que los 1000 perritos también le sonreían y ladraban alegremente con él.

Cuando el perrito salió del cuarto se quedó pensando para si mismo:
– ¡Qué lugar tan agradable!
– Voy a venir más seguido a visitarlo.

¡Que lugar tan horrible!

Tiempo después, otro perrito callejero, entró en el mismo edificio y llegó a la misma habitación. A diferencia del primero, este perrito al ver a los otros 1000 perritos, se sintió amenazado, ya que lo estaban mirando de una manera agresiva. Posteriormente empezó a gruñir; obviamente los otros 1000 perritos grunieron igual que él. Comenzó a ladrarles ferozmente y los 1000 perritos le ladraron ferozmente.

Cuando este perrito salió del cuarto pensó:
– ¡Que lugar tan horrible es éste!
– ¡Qué perros más desdagradables y agresivos!
– Nunca más volveré a entrar allí.

En la pared de dicha casa, se podría ver un viejo letrero que decía:

– La casa de los 1000 espejos.
– Y es que todos los rostros del mundo son nuestros espejos.
Fuente: cuento del libro “Aplícate el Cuento” de Jaume Soler y M. Mercè Conangla

Fábula: la mujer y el león

Por | Fábulas | Sin comentarios

Se decía que en una aldea en Etiopía, un hombre y una mujer, viudos, aunque jóvenes, deciden formar juntos una nueva familia, pro había un problema: el hombre tenía una hija de corta edad, que no había superado aún la muerte de su madre.

Su nueva madre le preparaba los platos especiales , le confeccionaba bonitas prendas y se comportaba siempre amablemente con ella, pero la niña, ni siquiera le dirigía la palabra.

Al ver la situación sin solución, la mujer acude al hechicero:

– ¿Qué puedo hacer para que mi hija me acepte como madre?

– Me has de traer tres pelos del bigote de un león-le dice el sabio a la mujer.

La mujer se va preocupada, preguntándose cómo le podía sacar tres pelos a un león sin ser devorada, pero decide intentarlo por el bien de su familia.

Cuando al fin encuentra al león, guarda una distancia prudencial, temerosa de acercarse. Permanece largo rato observándolo de lejos, y la espera se hace interminable, hasta que la mujer decide ofrecerle comida. Después de acercarse un poco más le deja un pedazo de carne y se aleja. Y cada día hace lo mismo.

Poco a poco, el león se acostumbra a la presencia de la mujer como parte de su vida. Un día, cuando el león está dormido le arranca tres pelos del bigote. Sin problemas.

Pero antes de llevarle los pelos al hechicero, comprende que su problema está resuelto:

HA HALLADO EL VALOR DE LA PACIENCIA.

Así como hizo con el león, debe acercarse a la niña poco a poco, esperando fielmente, respetando su actitud y su territorio, hasta conquistar su corazón, con paciencia.

La paciencia es una gran virtud accesible a los seres humanos que perseveran en ella y no por nada se le llama también “la ciencia de la paz”.

Te invito a practicarla cada día independientemente de tu contexto, ten siempre presente que tú eres el adulto, que tienes muchos más recursos internos, además de que la forma en que tú resuelves los problemas se volverá su mejor ejemplo y referencia.

El pez y el ave, cuento para la autoaceptación

Por | Fábulas | Sin comentarios

Un pez dorado estaba asombrado por el vuelo de las aves. Le gustaba asomarse a la superficie del agua y ver cómo la golondrina se trasladaba por el espacio abierto al agitar sus alas. Le encantaba analizar sus movimientos y pensar que éstos le permitían alcanzar grandes velocidades.

Entendía el mecanismo del vuelo… y deseaba volar. Una golondrina estaba asombrada por el nado de los peces. Le gustaba volar por encima del estanque para ver cómo el pez dorado, al mover su cola, se trasladaba en el agua, transparente y fresca. Le encantaba analizar la forma en que el pez se quedaba flotando: inmóvil y sin esfuerzo, y cómo en un santiamén cambiaba su posición. Entendía el mecanismo del nado… y deseaba nadar.

Un día de sol, la golondrina le habló al pez:

-Si tú me enseñas a nadar, yo te enseñaré a volar.
Y el pez le contestó con una sonrisa:
-Trato hecho.

A partir de ese momento se hicieron amigos. El pez le explicó a la golondrina todos los secretos de la natación y le enseñó a doblar sus alas y moverse de tal forma que le permitiera penetrar en el agua y trasladarse en ella. La golondrina, a su vez, enseñó al pez cómo adquirir suficiente impulso en un movimiento ascendente desde la profundidad del estanque. Le explicó que este impulso le haría salir del agua y que, una vez en el espacio, tendría que mover la cola y así podría volar.

El aprendizaje fue lento y peligroso, pero llegó el momento en que todos los movimientos fueron aprendidos y se decidió hacer la prueba final. La golondrina, ansiosa, le dijo al pez:

-Estás preparado para volar, ahora debes intentarlo.
Y el pez, preocupado, replicó:
-Tú también lo estás, si así lo deseas puedes nadar.
Los dos se prepararon, respirando hondo y después de un momento de vacilación, se atrevieron…

Alguien, a la orilla del estanque, tuvo una visión fantástica: vio volar a un pez dorado y nadar a una golondrina. Cuando se volvieron a encontrar, los dos notaron que cada uno tenía un brillo especial en los ojos, era un reflejo profundo y sereno.

El pez miró a su compañera, y le dijo:
-Cuando volaba hice un descubrimiento: sentí que te podía conocer como nunca antes me imaginé. Viví mi vuelo siendo tú y siendo yo. La golondrina, sonrojada, le contestó: -Yo sentí lo mismo.
El pez, “frunciendo el entrecejo”, miró una hoja que flotaba en el estanque; parecía querer decir algo muy difícil o penoso. La golondrina le demandó:
-¡Dilo de una vez!
-…también descubrí otra cosa… supe que mi nado no era diferente de tu vuelo, sentí que antes había nadado como un autómata y que me había olvidado de que nadar es también bello, además…
El pez no se atrevía a terminar, miraba en una dirección y después en la otra evitando enfrentarse con la mirada de la golondrina, ésta esperaba pensativa; por fin el pez prosiguió:
-…además, entendí la razón del olvido, sólo veía tu vuelo y quería ser como tú, pensaba que lo mío no podía ser tan hermoso como lo tuyo… ahora sé que ambas cosas lo son.

La golondrina sonreía, se acercó al pez y abrazándolo le confió:
-Los dos hemos aprendido lo mismo, nada a partir de este momento será igual… mi vuelo será lo más maravilloso y tu nado también, tú estarás en mí y yo en ti, pero los dos seremos lo que somos y nada será mejor ni nos podrá enseñar más.

Cuentan que a partir de ese día algo extraño sucedía cerca del estanque… un pez dorado estaba aprendiendo a nadar y una golondrina a volar.
Por JACOBO GRINBERG Z. (MEXICO)

Parábola de la vaca y los monjes

Por | Fábulas | Sin comentarios

Hace muchos, muchos años, en un monasterio chino vivía un aspirante a monje con muchos deseos de aprender. Un día su maestro le dijo que iban a viajar. El aspirante se preparó para ello muy ilusionado. Estuvieron andando unos cuantos días y finalmente llegaron a un pueblo donde vivía una familia muy humilde. Les pidieron alojamiento y comida, y la humilde familia les acogió y compartieron con ellos lo que tenían. El aspirante a monje les preguntó cómo subsistían. El cabeza de familia le dijo: “pues… tenemos una vaca”. El aspirante le miró con interrogación y el hombre le dijo “La vaca nos da todo lo que necesitamos, nos da leche, nos da queso que luego cambiamos por otra comida, y ya está”.

Por la noche, el monje le dijo al aspirante: “ahora, cuando estén dormidos, tira la vaca por el barranco” . El aspirante, asombrado, contestó “pero… ¿cómo voy a hacer eso? La vaca es lo único que tienen y es su sustento!” . El monje no dijo nada, se dio la vuelta y se fue.

El aspirante estuvo mucho tiempo pensando qué debía hacer, y como respetaba mucho a su maestro, fue a buscar a la vaca y la espantó para que se fuera. Luego le entró tanta culpabilidad que se fue y no volvió al monasterio. Pasó días viajando y pensando en la pobre familia que se había quedado sin su sustento principal. Siguió viajando y pensando y decidió trabajar y ahorrar para algún día comprarles una vaca. Se sentía muy culpable.

Al cabo de unos años, después de trabajar duramente y reunir el dinero para comprar la vaca, el aspirante volvió al pueblo. Se acercó a donde estaba la humilde casa y vio un coqueto hotel, rodeado de un gran huerto, un lago y patos nadando en él. Se acercó al hombre que estaba sentado en la entrada y preguntó: “Perdone, ¿aquí vivía una familia muy humilde hace unos años que tenían una vaca?” El hombre le miró y dijo, “Sí, sí, somos nosotros”. El aspirante lo miró y dijo: “pero… ¿cómo han prosperado tanto ?”. El señor le dijo: “Pues mire, un día, la vaca de la que vivíamos desapareció. Al principio nos preocupamos mucho, ¿de qué íbamos a vivir? y entonces tuvimos que pensar. Vimos que nuestra tierra era muy buena para plantar verduras, y pusimos un huerto que floreció y dio frutos en seguida. Con las verduras hicimos intercambio por otros alimentos, y el resto las vendimos. Con el dinero que ganamos compramos algo de ganado, y los vendíamos, y con ese dinero pudimos ampliar la casa y alquilar habitaciones… y ya ve, ¡ahora tenemos el único hotel de la ciudad!

Ya ves… ¡a veces es necesario tirar la vaca por el barranco! El problema es identificar la vaca…

Esta fábula en particular me llega al corazón porque hace como 10 años yo solo me dedicaba a dar conferencias, pero desgraciadamente no me cuidé mi voz, unos días antes para operarme voy con mi patrocinador para decirle todo lo que había hecho y cuál es mi sorpresa que me da las gracias, en ese momento sentí como si me callera un enorme bote de agua con hielos ya que en unos días entraba a cirugía y no podría hablar por un mes.

Mi pasión es dar conferencias y talleres, pero en aquel entonces no sabía que también la vida me tenía preparada una segunda oportunidad y una gran enseñanza de no poner los huevos en una misma canasta.

Por eso hace 10 años decidí poner mi Editorial y empezar con mi libro El lenguaje del cariño entre padres e hijos, hoy “El método del Lenguaje del cariño”, quedarme sin voz me hizo pensar en que mi voz no sería eterna y que tenía que plasmar mis pensamientos de otra forma, ayer en un papel hoy en línea, con un nuevo proyecto que está cambiando vidas.

Seguramente en este momento estas pasando por situaciones muy difíciles pero la vida te las está poniendo para que hagas cambios, tal vez te tiraron la vaca y no sabes que hacer en este momento pero mejor piensa para que te está pasando esto.

Qué maravilla que la vida te da una oportunidad para hacer cambios transcendentales, por eso digo que nuestros hijos son nuestros maestros de vida porque gracias a ellos, hacemos cosas que nunca pensamos.

Yo tenía un muy buen trabajo de Relaciones públicas y publicidad, con un buen sueldo, cerca de mi casa; pero la vida me puso hace 21 años algo mucho mejor que  no entendía. Yo deseaba tener un hijo, pero para mí fue muy difícil ser ejecutiva en junio y en noviembre solo mamá,  por eso empecé a escribir mi tesis cuando Fer mi hijo tenía 3 meses ahora es una adulto de 21 años, amoroso, tierno y buen hijo.

Si a mí me hubieran dicho hace 2 décadas que no me preocupara que solo me ocupara y me divirtiera con mis hijos, que el dinero llegaría, que el trabajo florecería, que mi matrimonio llegaría a los 25 años, hubiera vivido más tranquila.

Hoy te digo que todo el tiempo que inviertas con tu pareja, tus hijos, tu familia, tu propia vida, tus pasiones, tus deseos, los podrás cosechar el día de mañana.

El tiempo que estas invirtiendo hoy en este proyecto verás los cambios en tu familia el día de mañana, claro que de momento sentirás un remolino y un coctel de emociones, porque se trata de estar más consciente todos los días, en todo momento porque lucharás las batallas que debas luchar. No seas perfecta si llevas gritando años es lógico y de repente explotes, eres un ser humano de carne y hueso.

Lo fundamental es que sigas invirtiendo tiempo en ti y en tu familia, hoy te estás dando cuenta de lo transcendental de hacer cambios en la vida.

Por eso te pido que todos los días intentes ser una mejor mamá.

El marido que cuidó la casa

Por | Fábulas | Sin comentarios

El marido era un hombre tan malhumorado que pensaba que su esposa nunca hacía nada en casa. Una noche regresó a casa quejándose porque la cena aún no estaba servida, el bebé estaba llorando y la vaca aún no estaba en el establo.

–Me deslomo trabajando todo el día –rezongó– y tú te quedas en la casa, que es lo más fácil, ojalá que para mí fuera así de sencillo. Yo sí serviría la cena a tiempo, te lo aseguro.

–Querido, no te enfades tanto –dijo su esposa–. Mañana cambiaremos nuestras tareas, yo iré a trabajar al campo y tú te quedarás a cuidar la casa.

Al esposo le pareció muy bien.

–Me vendrá bien un día de descanso –dijo–. Haré todas tus tareas en un par de horas y dormiré toda la tarde.

A la mañana siguiente la esposa se fue al campo y el esposo se quedó a hacer las labores de la casa.

Primero lavó ropa, luego se puso a preparar mantequilla, pero al poco tiempo recordó que debía colgar la ropa para secarla. Fue al patio, y acababa de colgar las camisas cuando vio que el cerdo entraba a la cocina. Corrió a la cocina para ahuyentar al cerdo y evitar que volcara el recipiente de la mantequilla, pero apenas entró se dio cuenta de que el cerdo ya lo había volcado y estaba gruñendo y lamiendo la crema, que se extendió por todo el suelo. El hombre se enfureció tanto que se olvidó de las camisas y corrió hacia el cerdo. Lo capturó, pero el animal estaba tan embadurnado de mantequilla que se le resbaló de los brazos y atravesó la puerta. El hombre salió detrás de él pero se paró en seco al ver en el patio a la cabra, que estaba masticando y engullendo las camisas. El hombre ahuyentó a la cabra, encerró al cerdo y bajó las camisas que quedaban. Luego fue al depósito y descubrió que quedaba crema suficiente para batir mantequilla, pues la necesitaban para la cena. Cuando hubo batido un poco, recordó que la vaca todavía estaba encerrada en el establo y no había comido ni bebido nada, y ya era tarde.

Pensó que el pasto estaba muy lejos, así que decidió subir a la vaca al techo, pues estaba construido de grama, que es comestible para las vacas, y se le ocurrió subirla por medio de un tablón ancho. Pero no podía dejar de batir porque el bebé gateaba por el suelo. “Si me voy, pensó, el bebé derramará la mantequilla.” Así que se puso la mantequera en la espalda y salió con ella. Entonces pensó que convendría dar de beber a la vaca antes de subirla al techo, y cogió un cubo para extraer agua del pozo. Pero cuando se agachó, la crema se salió de la mantequera, le resbaló por los hombros y la espalda y se derramó en el pozo.

Se acercaba la hora de la cena y ni siquiera tenía preparada la mantequilla. En cuanto puso la vaca en el techo, pensó que le convendría hervir el potaje, así que llenó la cacerola de agua y la colgó sobre el fuego.

Después de hacer esto, pensó que la vaca podría caerse del techo y desnucarse, así que trepó al techo para atarla. Ató un extremo de la soga en el pescuezo de la vaca y metió el otro por la chimenea, luego regresó adentro y se sujetó el otro extremo de la soga a la cintura. Tuvo que darse prisa porque el agua estaba hirviendo en la cacerola y todavía tenía que moler la avena. Se puso a moler, pero mientras lo hacía la vaca se cayó del techo a pesar de todo y arrastró al pobre hombre por la chimenea. Allí se quedó atorado. En cuanto a la vaca, quedó colgando contra la pared, pues no podía subir ni bajar.

Mientras tanto, la esposa, que estaba en el campo, esperaba a que su esposo la llamara a comer. Al fin pensó que había esperado demasiado y regresó a casa. Al llegar vio a la vaca colgada, corrió arriba y cortó la soga, pero en cuanto lo hizo, su esposo cayó por la chimenea. Y cuando ella entró a la cocina, lo encontró de cabeza en la cacerola.

–Bienvenida –dijo él cuando ella lo rescató–. Debo decirte algo.

Y le dijo que lo lamentaba, y le dio un beso, y nunca más se quejó.

 

Espero que este cuento nos enseñe a respetar el trabajo de los demás.

(Fuente: Calladita me veo más bonita, ¡Ni madres!)

Amor a uno misma

Por | Fábulas | Sin comentarios

 

La vida es como un río que constantemente cambia su cauce. En un lugar, puede ser lento y tranquilo, para convertirse en una corriente inesperadamente vertiginosa y tremenda. La superficie puede ser un espejo apacible que nos engaña al ocultarnos las corrientes que arrastra en la profundidad. En un lugar nos puede presentar paisajes hermosos y cálidos, y en otro oscuros y fríos. Este río de la vida nos obliga a aprender a esperar lo inesperado y a adaptarnos a su ritmo siempre cambiante. Exige que seamos flexibles y abiertos y nos lleva a comprender que nada es estático, sino que todo está en constante movimiento, en constante transformación.

La vida constantemente nos murmura para despertarnos. Algunas veces esos susurros nos llegan a través de otras personas que sirven de mensajeros. En ocasiones escuchamos, en otras los ignoramos. Impulsa y anima a tu hijo para valerse por sí mismo, ve sus limitaciones como motivos para desarrollar una disciplina.

A veces solo vemos lo que nos conviene, sufrimos de miopía y dejamos de ver a largo plazo lo que es más provechoso.  Olvidamos que el tiempo pasa rápido y que lo que ahora nos parece más cómodo, el día de mañana puede resultar oneroso.

Sé consciente y repite

•        En todo el mundo, no hay nadie como yo.

•        Hay personas que tienen algo en común conmigo, pero nadie es exactamente como yo.

•        Soy dueño de todo lo que me concierne.

•        Debo ser afectuosa y cariñosa conmigo misma.

•        Soy única e irrepetible.

 

Las madres debemos ser alicientes para que los hijos salgan adelante y se conviertan en el ejemplo e inspiración para otros. Existen enseñanzas fundamentales que debemos inyectarles para que tengan amor a sí mismos; es decir, una fuerte autoestima que los convierta en seres humanos de bien.

Recuerda:Empieza a quererte hoy, para que mañana te quieran los demás. Eres una persona valiosa e inteligente, por lo que es importante quererte, apapacharte y consentirte.

 

10 PUNTOS DE AMOR A UNO MISMA

  1. Primero ámate tú, para poder amar a los otros

  2. Si tú te aceptas, los demás te aceptarán

  3. Acéptate con tus errores y virtudes

  4. Deja de actuar como los demás quieren que actúes

  5. Pon límites y di lo que no te gusta

  6. Busca primero tu felicidad y los demás serán felices

  7. Aliméntate primero tú para poder alimentar a tus hijos

  8. Quiérete como eres, para que tus hijos sepan amarse a ellos mismos

  9. Aceptar a tu sombra es identificar tus errores y tratar de opacarlos

  10. Haz algo por ti y para ti (cine, cafecito, masaje, dormir, asistir a conferencias…)

Las 6 necesidades humanas

Por | Fábulas | Sin comentarios

Tus decisiones dan forma a tu destino, elige tomar decisiones consciente por lograr cambios conscientes.

¿Qué es lo que te mueve a actuar el día de hoy?

Casi siempre actuamos buscando nuestros propios intereses o un resultado donde todos los involucrados ganen, sin embargo cuando las emociones sale a escena, todo cambia…

Cuando comprendemos lo que nos motiva, también podemos empezar a entender y a apreciar lo mismo en otras personas, porque como dice Alfonso Ruiz Soto: Todo el mundo tiene las razones perfectas para hacer lo que hace.

¿Recuerdas este video llamado “Recibe Servicio” de un hombre que recibe unas gafas y puede comprender lo que mueve a otras personas?

Las necesidades no son deseos ni metas, son universales y son más primarias que éstas, así que cuando no elegimos conscientemente la forma más adecuada de satisfacerlas, nos encontraremos que todo lo que hacemos esta encaminando en obtener un resultado que busca satisfacer alguna de estas, y por eso es tan importante comprenderlas.

Explicaré 6 necesidades humanas divididas en dos grupos.

Las primeras 4 son las fundamentales y van en pares, y similar a una balanza, se trata no de tener el 100% de ambas sino estar sanamente balanceado pues cuando se tiene mucho de una, se carece su contraparte, lo cual obligará a la persona a buscar satisfacerla incluso de maneras poco sanas.

1. Seguridad. Todo el mundo busca satisfacer su necesidad de seguridad por estar cómodo o al menos alejados del dolor.

Dependiendo cada persona, las formas para obtener esta seguridad varían enormemente.
Algunos desarrollarán notablemente alguna habilidad, otros fumarán, otros buscarán hacerlo todo por sí mismos, otros pretenderán controlar al resto, etc.

Personas que pueden controlar todo a un nivel demasiado alto violan automáticamente la segunda de las necesidades que es justamente el opuesto de esta.

2. Incertidumbre o variedad. Todo ser humano necesita sorpresas, pero buscamos las sorpresas que nos hacen sentir bien, y cuando obtenemos aquellas que no queremos, las llamamos problemas, aun así las necesitamos.

En tu casa por ejemplo cuando crees que tienes todo bajo control por demasiado tiempo, ¿qué pasa?. ¡Te aburres! por lo que buscas algo que cambie lo monótono y puedas disfrutar más.

Tal vez por eso nos gusta ver películas incluso más de una vez; porque nos dan la seguridad de saber que veremos algo que decimos disfrutar, pero que por alguna razón no terminamos de comprender o disfrutar del todo, y por eso la vemos pues satisfacemos estas dos primeras necesidades, con una sola actividad.

¿Vas viendo el patrón?

3. Significancia y reconocimiento. Todos necesitamos sentirnos especiales únicos, y lo hacemos de muy distintas formas que varían dependiendo la edad: algunos haciendo muchas travesuras, otros muy bien portados, otros muy inteligentes, muy chistosos, atléticos, fuertes; ya más grandes puede ser yendo al gimnasio para ponerse muy fuertes, otros prefieren practicar deportes extremos o extraños, otros más pintarse el pelo, hacerse tatuajes, etc.

Algo muy importante que debes entender es que independientemente de la edad, el recurso primario más rápido y asequible a un humano sin los recursos adecuados, para alcanzar de golpe las tres necesidades humanas, es usando la violencia (agresividad en niños, bullying, -asaltos, violencia e incluso violaciones en adultos). ¿Por qué? porque si el niño o persona se siente sin recursos pero llega a crear la oportunidad de enfrentar a un niño a quien considera tiene recursos que de alguna forma el envidie, con tan solo usar la violencia obtiene del 1 al 10 un nivel 10 en: seguridad, variedad y reconocimiento, pues de golpe esa persona esta “segura” de que la persona a la que ataca le responderá, aun cuando hace un minuto la pudiera haber ignorado.

Tal vez esto explique por qué la violencia ha estado con la humanidad desde el inicio del tiempo, y porque a todos los niveles es difícil pensar que dejará de existir.

Otra forma de buscar reconocimiento es lograr hacer algo que poca gente haga, entonces recibiremos la atención y hasta admiración que buscamos, pero curiosamente cuando se llega a un limite, se puede (igual que la mancuerna de necesidades anterior), violar la 4ta necesidad pues cuando somos tan pero tan especiales que no hay mucha gente similar a nosotros, nos sentimos sumamente solos (como pasa a muchos artistas, genios, niños especiales, etc), por lo tanto no sentimos conexión especial con nadie…

4. Ten en mente que también se puede obtener el reconocimiento a través de acciones más sanas y constructivas, pero para eso necesitamos no solo tener recursos nosotros sino proveerlos y enseñárselos a usar a nuestros hijos, y cuando esto se logra podemos tener altos puntajes en esta mancuerna pues a través de la conexión, pertenencia y amor que definen la cuarta necesidad es que nos sentimos pertenecientes y actuamos en consecuencia.

El problema es que muy poca gente trasciende en esta 4ta necesidad y se conforman con establecer una relativa conexión pues a cualquiera que haya sufrido alguna ruptura amorosa, toda conexión que rose el nivel de amor lo atemorizará, pero el punto es que lo necesitamos y puede ser satisfecho a través de la intimidad, amistad, espiritualidad, etc. cuando esta necesidad falla en muchos adultos que se atemorizan del dolor de buscar pertenencia humana, se refugian en las mascotas.

Muy bien, quiero que repases nuevamente estas cuatro necesidades fundamentales porque las usaremos muy seguido en el resto del taller y quiero que tengas claro que de formas sanas o malsanas, las personas (no importa la edad que tengamos) siempre estaremos consciente o inconscientemente buscando satisfacerlas, incluso autoengañándose pues son necesidades psicológicas.

Así de importante es esta parte así que si no lo hiciste ya, regresa a la necesidad uno y repasa nuevamente las cuatro.

5. Las últimas dos son necesidades que se vuelven importantes cuando se ha logrado cierta estabilidad en las primeras cuatro, porque la quinta es la necesidad de crecimiento, y es que sabemos que lo que no crece esta entonces muriendo.

La forma más fácil de permitirte compartir crecimiento es a través de metas (veremos el tema de plan personal y familiar de vida la semana entrante), siempre fijándote metas que te permitan preferentemente competir contra ti mismo, para crecer un poco cada año, respecto a tu propia percepción.

6. La sexta es contribuir mucho más que a nosotros mismos, y es a través de esta necesidad que podemos hacer contribuciones maravillosas al mundo, y a la vida misma.

La maravilla es que podemos enseñar a nuestros hijos a experimentar la contribución y no sólo hablar de ella, a contribuir más allá de ellos mismos, y permitirles que experimenten la satisfacción y propósito que llena sus vidas, pues al menos yo soy una creyente de que los dones y talentos que tenemos solo tienen sentido cuando se ponen al servicio de los demás.

Sólo lo que puedas medir podrás mejorar.

Ahora que conoces y comprendes las necesidades humanas, debes tener claro que todas las personas tenemos estas mismas necesidades, pero son las diferencias de prioridades entre cada una de ellas y las estrategias de satisfacción, las que crean las enormes diferencias que percibimos en el día a día.

Por ejemplo, mientras hay personas fanáticas de la seguridad y el control, tenemos adictos a la variedad y la adrenalina, hay quienes basan sus acciones en función de buscar reconocimiento o pertenencia.

¿Te fijas? Todos necesitamos de las 6 pero la forma en que las prioricemos dirigirá nuestra vida en un sinfín de direcciones, y a cada dirección podemos anticipar un destino final.

Te pido que en estos días y en el resto de la semana explores las necesidades, creencias y emociones que controlan tu vida, y busca apreciar (no solo entender que es intelectual), lo mismo en otras personas de tu casa.

Esta es tal vez la única forma de lograr un cambio verdadero y perdurable no solo en las familias sino en el mundo.