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Practiconsejos 19, para dejar de gritar

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1.     ¿Es bueno poner consecuencias? En la formación de su carácter las consecuencias tienen una gran importancia. Un hijo sano y seguro es un niño que tiene padres que lo hacen sentir querido, pero también firmes en la disciplina.

2.     Lucha las batallas que tengas que luchar: Esto significa que no te enojes por todo y todo el día, si el domingo no se quieren bañar y estuvieron todo el día en tu casa, pues tú decide que no se bañen. Si de repente no comen puedes ceder, tal vez tus padres te obligaban siempre a comer y no te dejaban pararte de la mesa, eso era muy exagerado, no repitas patrones.

3.     Explica tu cansancio: Si tu enojo proviene de que has tenido un duro día de trabajo y no te sientes capaz de hacer acopio de paciencia, explícaselo a tus hijos con voz calmada y pídeles que sean considerados con tu cansancio. Esa actitud alimentará tu deseo de armonía y paz y mantendrá a raya tu enojo.Si los niños están realizando actividades muy molestas para ti, como por ejemplo juegos ruidosos o agresivos en los que es probable que alguien salga lastimado, en vez de gritarles y regañarlos, redirige sus actividades sin levantar la voz. En un momento adecuado logras mantener la calma y la escalada de la ira.

4.     Establece horarios: El establecimiento de horarios no significa que todas las horas deban estar reglamentadas, tus hijos no tienen que vivir bajo un régimen militar. Dicho esto, conviene agregar que ayuda mucho que las pequeñas actividades cotidianas como recoger los juguetes y el cuarto,  realizar una actividad deportiva, comer, se realicen a una hora determinada y se tenga un horario permanente de actividades.

5.     Rutinas para dormir: Es sorprendente observar familias que no tienen una rutina para dormir, ni para hacer la tarea ni para nada. Los horarios no son imposiciones gratuitas, sino puntos de referencia que todos necesitamos, espacios de organización. Los hijos se sienten más seguros cuando conocen sus horarios y reglas en la familia.

Practiconsejos 18

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1.-Dejan de ser amenazas cuando se convierten en hechos: Amenazar a tus hijos cuando te dejas dominar por el enojo forma parte de una conducta irrazonable a menos, claro está, que estés dispuesta a seguir adelante con ellas y cumplirlas, de otra manera no son eficaces y acaban tu autoridad, lo que a su vez hace menos probable que tus hijos sigan las reglas. Si profieres amenazas continuamente sin cumplirlas, tus hijos se acostumbrarán a ellas y perderán toda su eficacia.

2.-Actividades extracurriculares: A medida que el niño va creciendo es necesario incorporar, sobre todo en las actividades vespertinas, un horario, un tiempo y un lugar adecuado para cumplir cotidianamente con las tareas escolares. Este punto es importante puesto que, por lo general, si los niños aprenden desde pequeños a tener actividades dos veces a la semana deportes y un día de música, ayudará a sociabilizar e integrar el deporte y las artes en su vida diaria. Nada más no lo satures de actividades, si no acabarás explotando por estar de chofer todas las tardes.

3.-Establece reglas diarias: Es mejor establecer reglas cotidianas como horarios de dormir, de comer, de despertase de bañarse, de hacer la tarea, de jugar juegos electrónicos, de ver la televisión, uso de la computadora para que los padres eviten problemas diarios. Nada más no exageres, los fines de semana y las vacaciones intenta ser más flexible.

4.-No des demasiadas explicaciones: Hoy en día los padres desean tener una comunicación más profunda con los hijos, ya que hace algunos años era difícil lograrla. Pero los niños no entienden sermones, lo mejor es discutir lo menos posible, ya que en lugar de que razonen, van a intentar a toda costa convencer. La capitana del barco eres tú y por lo tanto tienes que guiar a tus marineros sin darles explicaciones todo el tiempo.

5.-La inseguridad la sienten tus hijos: Donde manda capitán no gobierna marinero, es un capítulo de mi libro “Estamos creando Monstruos”. Yo te haría una pregunta: ¿Tú te subirías a un barco si observarás que el capitán estuviera inseguro acerca de qué ruta tomar y que todos los días tuviera que preguntar a los marineros por democracia a dónde quieren ir?

Practiconsejos 17 mamás frustradas

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1.-Reconoce que pensar primero en ti no es egoísmo si lo haces para poder servir mejor a los demás.

2.-Evita querer ser la Super mujer.

3.-Aprende a negociar para lograr  tu pareja sea más pareja.

4.-No renunciar a los sueños, aunque tengas que postergarlos.

5.-Busca trabajar paralelamente a tus actividades formales, en algún proyecto personal.

6.-Deja de querer ser la madre perfecta y elimina las expectativas de los hijos

7.-Busca formas para romper la rutina casa-hijos-casa.

8.-Crea tiempo fuera del ambiente familiar.

9.-Enfócate en construir independencia económica.

10.-Trabaja por equilibrar la vida personal y familiar, pues aunque ames tu trabajo, tu familia necesita de ti.

Practiconsejos 16

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El miedo lo transmites a tus hijos: Es impresionante cómo los hijos sienten tus miedos y en muchas ocasiones o se aprovechan de él o les pasas tus temores. ¿Qué culpa tienen tus hijos de que tú seas miedosa? La única forma de no transmitir tus miedos, es buscar ayuda psicológica para saber por qué le temes a algo así, hacerlo consciente

Comunicar jugando: Es la comunicación por medio de juegos, dibujos, representaciones de teatro, etc., en los cuales el niño expresa de forma indirecta sus sentimientos

Lenguaje poderoso: Las palabras con que te diriges a tus hijos son la clave para que te hagan caso. Es tan poderosa la comunicación que verás cambios en tu familia. Se amable y cariñosa, pero con firmeza

Utiliza palabras efectivas: Las frases cortas, claras, son más comprensibles. Es mejor decir “A bañar” que “¿Te quieres bañar?”. Las frases afirmativas tienen un mejor impacto, si se dice muchas veces que “no”, entonces la negativa dejará de tener la validez que tiene

No preguntes, afirma: Revisa la forma en que comunicas tu intención y si estás dando opciones cuando que desvíen de tu intención, cambia las preguntas por frases cortas y claras: ¿Quieres hacer la tarea? Mejor afirma ¡Es hora de hacer la tarea! , ¿Quieres cenar? Por ¡Vamos a cenar un sándwich!,  ¿Quién se baña primero? ¡A bañarse Manuel!, así reduces al mínimo las opciones de negociación manteniendo el foco en tu objetivo.

 

Practiconsejos 15

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Los relojes ayudan: Tener relojes en lugares estratégicos como el comedor, en el cuarto de tele, en la recámara, en el baño ayuda a que los niños aprendan a administrar su tiempo. Es recomendable ponerles reloj despertador cuando estén en el kínder (aunque se despierten antes) para empezar a responsabilizarlos de despertarse con el despertador.

Lenguaje positivo: Hoy en día las mujeres tenemos tanta carga de trabajo, que no nos damos el tiempo de parar y poner la atención que nuestro hijo se merece, no porque seamos malas madres, sino porque tenemos doble jornada: ser responsables de nuestro hogar y sacar adelante nuestro trabajo. Es lógico el estrés que día a día tenemos, lo que no es permitido es que nos desquitemos con nuestros hijos, que por estar cansadas explotemos contra ellos que no tienen la culpa.

Utiliza palabras afirmativas: Algunos seres humanos necesitamos de reafirmaciones, como me siento “muy orgullosa de ti porque eres una muy buena madre”, “te quedó delicioso el pastel, eres muy buena chef”, “tu puntualidad es un gran valor”, “te amo porque eres una maravillosa pareja”, “gracias por estar conmigo en las buenas y en las malas”. También los hijos necesitan de esas palabras de afirmación para saber que su madre los ama.

Evita maltratar: Las presiones de la vida moderna no nos ayudan a mantener la calma. Tenemos tantas preocupaciones en nuestra vida cotidiana que enlistarlas sería una tarea interminable. Y entonces, en mitad de ese ritmo frenético, viene uno de nuestros hijos y nos dice que no encuentra los tenis con los que hace deporte, o recordó de pronto que necesita un artículo de la papelería para la tarea escolar, y además se está peleando con su hermano menor. De golpe, todas las presiones que sentimos como padres, crean un torbellino en nuestro interior y estallamos, arremetemos contra nuestro hijo. Es un proceso espontáneo que nos lleva de la tranquilidad a la ira en unos cuantos segundos. En esos momentos, tienes que reconocer que no es tu hijo quien está provocando tu reacción, la cual tiene raíces muy profundas en la forma en que tú misma fuiste educada. Lo que estás haciendo al enojarte con tu hijo es un recuerdo de las heridas de tu propia infancia y las convicciones más profundas que tienes acerca de la crianza. No es el niño quien te está empujando al precipicio, porque eres una madre adulta con la responsabilidad y madurez suficiente para no acercarte a ese precipicio. El enojo que sientes es culpa tuya, no de tu hijo. No lo culpes a él.

Lo que te choca te checa: Las razones del enojo contra los hijos en ocasiones puede ser porque nos reflejan algo que no nos gusta de nosotros mismos. Nuestros hijos tienen la capacidad para estimular en nosotros sentimientos intensos que provienen de nuestras propias infancias y que se han grabado profundamente en nuestra psique. Los temores y los enojos de la infancia son muy poderosos y nos abruman incluso de adultos. Y si queremos luchar contra la ira, es bueno saber todo esto porque nos da un incentivo para controlarnos. Es necesario estar conscientes de que la ira de los padres es perjudicial para los niños.

Practiconsejos 14

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1.- Evita maltratarlo

Las presiones de la vida moderna no nos ayudan a mantener la calma. Tenemos tantas preocupaciones en nuestra vida cotidiana que enlistarlas sería una tarea interminable. Y entonces, en mitad de ese ritmo frenético, viene uno de nuestros hijos y nos dice que no encuentra los tenis con los que hace deporte, o recordó de pronto que necesita un artículo de la papelería para la tarea escolar, y además se está peleando con su hermano menor. De golpe, todas las presiones que sentimos como padres, crean un torbellino en nuestro interior y estallamos.

En esos momentos, tienes que reconocer que no es tu hijo quien está provocando tu reacción, la cual tiene raíces muy profundas en la forma en que tú misma fuiste educada. Lo que estás haciendo al enojarte con tu hijo es un recuerdo de las heridas de tu propia infancia y las convicciones más profundas que tienes acerca de la crianza. No es el niño quien te está empujando al precipicio, porque eres una madre adulta con la responsabilidad y madurez suficiente para no acercarte a ese precipicio. El enojo que sientes es culpa tuya, no de tu hijo. No lo culpes a él.

 

2 .- Las razones del enojo contra nuestros hijos

Nuestros hijos tienen la capacidad para estimular en nosotros sentimientos intensos que provienen de nuestras propias infancias y que se han grabado profundamente en nuestra psique. Los temores y los enojos de la infancia son muy poderosos y nos abruman incluso de adultos. Y si queremos luchar contra la ira, es bueno saber todo esto porque nos da un incentivo para controlarnos. Es necesario estar conscientes de que la ira de los padres es perjudicial para los niños.

 

3 .- Por qué no debes gritar a tus hijos ni golpearlos

Imagínate que tu esposo pierde el control contigo y te grita. Piensa que estás en una situación en la que dependes por completo de tu pareja para tu alimentación, tu seguridad y la protección que necesitas. Que tu pareja es tu única fuente de amor y confianza en el mundo, la única persona a la que puedes recurrir. Piensa en lo que sentirías si te gritara o te maltratara. Pues algo parecido es lo que siente tu hijo cuando le gritas o lo maltratas, pero mucho más intenso porque él, efectivamente, es un ser pequeño, frágil y desvalido que solo tiene a sus padres y a nadie más.

Si crees que esto es una exageración porque piensas que tú hijo no reacciona con temor ante los maltratos o los gritos, tienes que reflexionar en que si esto ocurre es porque el niño está tan acostumbrado a eso que ya desarrolló defensas contra el maltrato y contra ti.

 

4.- ¿Cómo puedes manejar tu propia ira?

Cuando nos dejamos llevar por la ira, las hormonas y los neurotransmisores preparan a nuestro cuerpo reacciona para pelear y provocan que los músculos se tensen y nuestro pulso y respiración se aceleren. Al llegar a este punto ya es imposible mantener la calma. Por eso, en momentos de tranquilidad, pregúntate si de verdad quieres educar a tus hijos a base de gritos y golpes. Es cierto que te proporciona un alivio inmediato, pero ¿realmente quieres eso?

Yo sé que no. Por eso, cuando estés calmada, comprométete a ti misma a no gritar a tus hijos, a no insultarlos y mucho menos pegarles. No los castigues con la cabeza caliente.

 

5.- La importancia de establecer límites

Muchas veces nos enojamos con nuestros hijos porque no hemos sido capaces de establecer ciertos límites. El momento en que comenzamos a sentir enojo es una señal de que debemos hacer algo. Ese debe ser el primer límite. No debes gritar, porque eso solo incrementará tu ira. Lo que debes hacer es asumir una actitud positiva para eludir un comportamiento irritante que se alimente a sí mismo.

Si tu enojo proviene de que has tenido un duro día de trabajo y no te sientes capaz de hacer acopio de paciencia, explícaselo a tus hijos con voz calmada y pídeles que sean considerados con tu cansancio. Esa actitud alimentará tu deseo de armonía y paz y mantendrá a raya tu enojo.

Practiconsejos 13

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1 .- Formas apropiadas de manejar la ira

Cuando te sientes enojada, necesitas encontrar una manera de calmarte a ti misma. Algunas personas logran mantenerse bajo control con solo desearlo de verdad. Se detienen, respiran, realizan movimientos rítmicos con su cuerpo y alejan el enojo. Una sugerencia que tal vez te sea muy útil consiste en que recurras a un recuerdo gracioso que te haga reír y descargar la tensión acumulada. Y aunque no tengas ganas de reír, inténtalo, porque forzarte a hacerlo envía un mensaje a tu sistema nervioso de que no hay problema, que puedes estar calmada.
Tal vez necesites descargar tu ira físicamente. Te sugiero que te pongas a oír algo de música y bailes. Hace unos días un taller vivencial de Mamá Gritona en Lerma, Estado de México y pedí a las participantes que bailarán la canción de Vuela, vuela de una forma exagerada, como si bailaran el baile del chango, moviendo los brazos, sacudiendo la cabeza.
Si lo pudieras hacer enfrente de tus hijos y que ellos bailaran así, aparte de terapéutico sería divertido. Mover el cuerpo exageradamente, te relaja y hace que muevas endorfinas. Baila y sigue bailando.
Algunos terapeutas aconsejan que descargues tu ira dando una paliza a la almohada, por ejemplo. Una piñata. El Dr. Jorge Montoya Carrasquilla recomienda tener una ricón del desahogo, donde puedas gritar, romper revistas y expresar tu enojo.

2 .- Tómate un “tiempo fuera”

Debes reconocer que estar enojada es un punto de partida totalmente inadecuado para manejar cualquier situación. Si sientes ira, tómate un tiempo de espera y vuelve cuando ya te sientas capaz de mantener la calma. Aléjate físicamente de tu hijo para evitar la tentación de gritarle o tratarlo con violencia. Incluso puedes decirle algo como: “Me siento demasiado alterada en este momento, así que me tomaré unos instantes para calmarme”. Esa actitud no solo modelará tu autocontrol, sino que impresionará positivamente a tu hijo. No utilices es tiempo fuera para tus hijos, ni los pongas en un rincón lo único que lograrás es que se sientan abandonados y lastimados.

3 .- No actúes con enojo

El enojo y las emociones negativas son un hecho que no podemos negar, pero actuar dominada por el enojo no es algo constructivo salvo cuando enfrentas situaciones que requieren defensa propia. De otra manera, tomamos decisiones que nunca elegiríamos en un estado racional. La forma constructiva de manejar el enojo consiste en analizarla cuando ya estamos tranquilas y usar ese análisis como un diagnóstico. ¿Qué hay de malo en mi vida que me hace sentir así de furiosa? ¿Qué es lo que tengo que hacer para cambiar esta situación? Y la respuesta que damos a estos enfados se extiende a nuestros hijos, quienes se convierten en receptáculos de una ira cuyo origen somos incapaces de entender porque no reflexionamos acerca de ella. Tal vez necesitemos hablar con nuestra pareja o buscar ayuda en un grupo de apoyo para padres.

4 .- Expresar tu enojo solo lo refuerza

Existe la idea, muy popular, de que es positivo “expresar” nuestra ira para que no nos quedemos con ella y no nos haga daño. Pero la verdad es que no hay nada positivo en expresar nuestra ira contra otra persona, y mucho menos contra nuestros hijos. Las investigaciones demuestran que expresar nuestro enojo cuando estamos enojados lo único que logra es enojarnos más. Esto hace que la otra persona reaccione con temor o enojo o se sienta herida, lo que a su vez provoca actitudes que pueden llevar a la ruptura de todo entendimiento. Así que antes que nada, hay que calmarse. El mensaje de la ira debe asimilarse antes de hablar con la otra persona. Respira profundo y calmate.

5.- Qué hacer ANTES de llamar la atención de nuestros hijos

La regla de oro es nunca actuar con la cabeza caliente. No hay urgencia para llamarles la atención si está bajo el dominio de la ira. Lo más probable es que baste que le digas al niño: “Ya hemos hablado de que no puedes pegarle a tu hermano. Es algo que va contra las reglas de esta casa. Tienes que pensar en eso y más tarde hablaremos de ello. Mientras tanto, espero que te portes bien”.
Después de eso, por muy enojada que estés, trata de comportarte tú misma con naturalidad. Deja pasar el tiempo. Luego de la cena, siéntate con tu hijo y entonces sí, ya es el momento de establecer límites con firmeza. Llámale la atención con respeto y señálale qué es lo que está equivocado en su conducta.

RECUERDA: Es fundamental mantener una comunicación directa basada en el amor con nuestros familias.