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El marido que cuidó la casa (Parte II)

Por febrero 27, 2019Blog, Mujer

El marido que cuidó la casa (Parte II)

Pensó que el pasto estaba muy lejos, así que decidió
subir a la vaca al techo, pues estaba construido de
grama, que es comestible para las vacas, y pensó en
subirla por medio de un tablón ancho. Pero no podía
dejar de batir porque el bebé gateaba por el suelo.


“Si me voy, pensó, el bebé derramará la mantequilla.”
Así que se puso la mantequera en la espalda y salió
con ella. Entonces pensó que convendría dar de beber
a la vaca antes de subirla al techo, y cogió un cubo
para extraer agua del pozo. Pero cuando se agachó,
la crema se salió de la mantequera, resbaló por sus
hombros y espalda y se derramó en el pozo.

Se acercaba la hora de la cena y ni siquiera tenía
preparada la mantequilla. En cuanto puso la vaca en el
techo, pensó que le convendría hervir el potaje, así que
llenó la cacerola de agua y la colocó sobre el fuego.
Después de hacer esto, pensó que la vaca podría caerse
del techo y desnucarse, así que trepó para
atarla. Ató un extremo de la soga en el pescuezo de
la vaca y metió el otro por la chimenea, luego regresó
adentro y se sujetó el otro extremo de la soga a la
cintura. Tuvo que darse prisa porque el agua estaba
hirviendo en la cacerola y todavía tenía que moler la
avena. Pero mientras lo hacía, la vaca se cayó del techo
y arrastró al pobre hombre por la chimenea. Allí se quedó
atorado, colgando contra la pared, pues no podía subir ni bajar.
Mientras tanto, la esposa, que estaba en el campo,
esperaba a que su esposo la llamara a comer. Al fin
pensó que había esperado demasiado y regresó a
casa. Al llegar vio a la vaca colgada, corrió arriba y
cortó la soga, pero en cuanto lo hizo, su esposo cayó
por la chimenea. Y cuando ella entró a la cocina, lo
encontró de cabeza en la cacerola.

—Bienvenida —dijo él cuando ella lo rescató—. Debo
decirte algo:

—En verdad lo lamento–, le dio un beso, y nunca
más se quejó.

¿Qué les pareció el final de esta historia? Recuerden que antes no había tantas posibilidades de estudiar, los padres fomentaban que desarrollaran capacidades como las artes culinarias, el bordado, tejido; la idea era formar mujeres preparadas para ser un ama de hogar y era lo único a lo que aspiraban las mujeres, pero hoy las cosas han cambiado y tanto hombres como mujeres tenemos que salir a trabajar.

Yo he tratado poner mi granito de arena, preparándome cada día más para poder brindarles herramientas a las mujeres para que se superen, motivándolas para que estudien y se preparen, ya que esto es la clave del éxito que las ayudará a conseguir mejores oportunidades en el mercado laboral. Al inicio puede ser agotador, porque para muchas significa un esfuerzo extra, pero les garantizo que al final se sentirán contentas de aprender, serán un ejemplo para la familia y un orgullo para ustedes mismas.

Les recomiendo mi libro Jamás te olvides de ti,* en él encontrarán valiosos consejos que les ayudarán a encontrar a la mujer valiosa, decidida y exitosa que vive dentro de cada una de ustedes. (*Disponible en formato digital)

Por Ale Velasco.
Abrazo de Chango Marango