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Enseñanza con amor

Por mayo 22, 2019Blog, Crianza
enseñanza con amor

Enseñanza con amor

Si las madres damos enseñanza con amor y cariño, no con regaños y maltrato, lograremos que nuestros hijos se conecten de corazón a corazón, nos hagan caso y esto lo podremos lograr sin gritos.

Hace 25 años empecé a escribir una investigación acerca de la comunicación entre madre e hijo para el óptimo desarrollo del bebé y mi primer libro fue “El Lenguaje del cariño entre padres e hijos”, después de tantos años confirmo que la comunicación, la disciplina, el amor, el contacto, las palabras de afirmación son la base para lograr un lazo afectivo con nuestros hijos.

Establecer limites claros y firmes es transcendental para el desarrollo de los niños. No tengamos miedo te establecer una disciplina rutinas y horarios, únicamente pensemos que es por el bien de nuestros hijos.

La disciplina no debe ser arbitraria, si hoy estamos enojadas y los regañamos por todo y mañana amanecemos descansadas, tranquilas, contentas y por eso les vamos a permitir hacer lo que quieran, lo más seguro es que generemos confusión en los niños, porque no van a entender que es lo que en realidad esperamos de ellos, que es correcto y que no lo es. Tampoco debe ser coercitiva, mucho menos se debe juzgar al niño poniéndole etiquetas de las que después no podrá deshacerse con facilidad. Nuestro tarea como madres es propiciar el aprendizaje de nuestros hijos, instruirlos, mostrarles la realidad de las cosas y ayudarles a ser disciplinados.

Entre los objetivos de la disciplina positiva se encuentra el guiar a los niños para que se den cuenta de los comportamientos que son poco aceptables e inspirarles el deseo de hacer lo correcto y de ser cada vez mejores. Utilizar el castigo como herramienta para disciplina pueden crear profundos resentimiento en el niño, así como enojo hacia sus padres.

No lo olvides: Uno de los principales objetivos de la disciplina positiva es ayudar al niño a reflexionar acerca de su comportamiento y procurar que desee un cambio.

La palabra disciplina, tiene la misma raíz de discípulo, “el que aprende”, su finalidad es enseñar algo, ¿te has detenido a reflexionar qué es lo que se enseña utilizando castigos?

Hace algunas décadas el concepto de disciplina era el siguiente: “El sistema de disciplina de Dios consiste en que los padres castiguen a los hijos con una vara. Esta es la manera más amorosa y constructiva de disciplina que existe” (Lessin 1978). Es impresionante cómo afortunadamente los conceptos han cambiando tanto.

La disciplina debe ser educación, enseñanza que le muestre a los niños a actuar de forma responsable para con los demás y sobre todo para bien de ellos mismos. No la confundamos con ser rígidos y poco afectivos; la disciplina es una forma de dar amor, aportando límites protectores. Cuando los padres y los profesores no logran que los niños vean el aspecto protector, la disciplina se percibe como algo desagradable que genera molestia y rechazo; tal vez en lugar de ayudar, se generan más conflictos con los niños.

Abrazo de Chango Marango
Ale Velasco